El acuerdo por el clima de París COP 21 puede acelerar un nuevo boom de la energía hidroeléctrica. Es necesario desarrollar una legislación sólida para evitar efectos sobre la biodiversidad del agua dulce del planeta.

Un artículo publicado por el Centro Tecnológico Forestal de Cataluña explica las consecuencias de no tener en cuenta estos efectos a escala global.

Solsona, agosto de 2017. El acuerdo de París permitirá poner en marcha el mecanismo financiero que hará posible aumentar considerablemente la producción de energía verde, generada mayormente a través de centrales hidroeléctricas en todo el mundo. De esta manera, se pretende reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y solucionar las necesidades energéticas de países emergentes.

Este acuerdo se firmó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 2015 (COP21), y cuenta con un compromiso de financiación de acciones que sube hasta los 100 mil millones de dólares al año. Las acciones se dirigen principalmente a la producción de energía, un sector que emite hasta el 35% de los gases de efecto invernadero.

Tradicionalmente las hidroeléctricas han recibido más atención que otras fuentes de energía renovables, ya que su producción se adapta a los cambios en la demanda. Sin embargo, según el artículo, publicado en la revista Global Change Biology estas presas, que aportan un 90% de la producción total, son caras de construir y tienen una tasa de rendimiento muy baja.

Virgilio Hermoso, investigador del Centro Tecnológico Forestal de Cataluña (CTFC) y autor del artículo, destaca que las nuevas presas que se están proyectando a nivel global, se encuentran en sistemas fluviales muy sensibles desde un punto de vista ecológico y social, como la cuenca del río Amazonas, Congo o Mekong. Hay que trabajar para evitar el impacto sobre estos sistemas, para no comprometer la persistencia de hasta una tercera parte de las especies de agua dulce del mundo y el acceso al agua potable de cientos de millones de personas.

aigua presa

Necesidad de una legislación más sólida

Según se explica en el artículo, la mayoría de los países donde se prevé desarrollar muchos de estos proyectos tienen una legislación medioambiental muy débil o casi inexistente. Por eso Hermoso expone la “necesidad de una legislación más sólida, que ponga atención y control en las evaluaciones sociales y medioambientales”. Esto permitiría “llevar a cabo los proyectos de una manera controlada y sostenible”.

Además, también se ponen sobre la mesa dos aspectos claves a la hora de establecer una normativa. Por un lado, minimizar las consecuencias que puedan afectar a la población rural y los impactos ambientales, entre ellos la pérdida de pesca o de tierra fértil. Por otra parte, habrá que tener en cuenta el impacto acumulativo que tendrán estos proyectos en la zona, dado que los sistemas fluviales tienen una conectividad que propicia que los impactos se propaguen por toda toda la red.

Los acuáticos son los ecosistemas que están más amenazados a nivel mundial, y este estatus podría empeorar si no se planifican las próximas hidroeléctricas de manera sostenible. Con el fin de protegerlos, Hermoso recuerda que “en un mundo global, todos somos responsables”.

Más información:

Hermoso, V. (2017), Freshwater ecosystems could become the biggest losers of the Paris Agreement. Global Change Biology. doi:10.1111/gcb.13655