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Espejos forestales: lo que California nos enseña sobre el futuro de los bosques de Cataluña 

25 Febrero 2026

Andrea Duane comparte sus reflexiones después de dos años de investigación en California, poniendo en valor el papel del fuego y la implicación social en la gestión del paisaje.

Andrea Duane, investigadora asociada al grupo de Ecología Espacial del Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC), y Oscar Garcia, ingeniero forestal de la Generalitat de Cataluña, comparten los aprendizajes de su estancia de investigación en la Universidad de California Davis (EE. UU.) en una charla dirigida al personal del centro. Se trata de una inmersión en la gestión y ecología del fuego, la innovación tecnológica y la implicación ciudadana que ofrece claves para mejorar la resiliencia de los ecosistemas catalanes. La estancia tenía como objetivo investigar los cambios en el régimen de incendios en California, pero las similitudes entre territorios también les llevaron a analizar la gestión de sus bosques para recoger datos y descubrir estrategias que puedan ser relevantes para el contexto de incendios en Cataluña.

Tanto para Duane como para García, la adaptación a este nuevo entorno ha supuesto retos en diferentes esferas. En el ámbito profesional, los investigadores han tenido que desenvolverse en un sistema complejo donde intervienen múltiples agencias federales y estatales con competencias específicas sobre la gestión de los bosques y la prevención de incendios. En el plano personal, la experiencia ha estado marcada por el reto logístico de vivir en el extranjero; una realidad que ha requerido una coordinación constante para compaginar la investigación y las salidas de campo con el día a día en una cultura diferente.

Al descubrir los bosques de California, los investigadores han observado paralelismos con los de Cataluña, como la topografía compleja y el clima mediterráneo, pero con una diferencia de escala temporal fundamental. Mientras que en Cataluña los humanos han transformado el paisaje a gran escala desde hace milenios, en California los humanos estaban presentes, pero fue en 1850 —hace solo 170 años—, con la fiebre del oro, cuando los paisajes cambiaron radicalmente. Esta transformación tan reciente permite que todavía se puedan encontrar estructuras forestales primarias con árboles monumentales que alcanzan longevidades de 400, 500 o incluso 3000 años. Se trata de un patrimonio biológico que ofrece una perspectiva única sobre las dinámicas forestales del pasado.

Este análisis histórico revela que, antes de la llegada de los colonizadores, los pueblos indígenas de California utilizaban el fuego de manera frecuente para gestionar el territorio. Una vez se impusieron las políticas de supresión total del fuego, se rompió este ciclo equilibrado. Las consecuencias de la política de “fuego cero” han sido la actual acumulación crítica de biomasa y un cambio en la estructura de los bosques que los hace extremadamente vulnerables a incendios de alta severidad, un escenario que guarda muchas similitudes con los efectos del abandono rural en Cataluña.

Para mitigar estos riesgos, Duane y Garcia han desarrollado parte de su investigación diseñando nuevos métodos de monitoreo. Han participado en proyectos pioneros como el inventario de matorrales más extenso del estado, donde han utilizado imágenes LiDAR de alta resolución e inteligencia artificial para cuantificar las reservas de carbono. Estas herramientas facilitan que los datos científicos lleguen de manera sólida a las administraciones y agencias responsables de la toma de decisiones, especialmente cuando California se ha propuesto ser una región de emisiones cero para 2045.

Uno de los aprendizajes más destacables para el contexto catalán es el modelo de “socialización del fuego” a través de las Prescribed Burning Associations. En estas agrupaciones, propietarios, vecinos, miembros tribales, gestores locales, estudiantes, investigadores y otros participantes se organizan para recuperar el fuego como herramienta de gestión bajo supervisión técnica. Esto permite involucrar a la comunidad en las tareas de prevención, reduciendo la carga de combustible y mejorando los hábitats. Este enfoque se presenta como un modelo a imitar en Cataluña, donde la implicación del tejido social es fundamental para la gestión del paisaje.

Esta estancia ha transformado la visión de los investigadores sobre el fuego y el paisaje. La experiencia en Davis subraya la necesidad de cambios culturales y políticos que dejen de ver el fuego solo como una amenaza y lo entiendan como un elemento inherente a los ecosistemas mediterráneos. Mejorar la gestión de los bosques catalanes requerirá una nueva mirada que integre aspectos como la gestión del humo de los incendios y la necesidad de una intervención activa y coordinada para garantizar la salud pública y la de nuestros bosques.

Last modified: 25 Febrero 2026