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¿Quién recolecta productos forestales no madereros en España? Una mirada a un colectivo poco visible

30 Junio 2026

Los productos forestales no madereros (PFNM)—como las setas, el corcho, la resina, los piñones, las castañas y el lentisco—son una parte importante de las economías rurales en las zonas forestales de España. Generan ingresos, sostienen medios de vida locales y ofrecen alternativas de origen natural a materiales derivados de combustibles fósiles. A medida que Europa avanza hacia una bioeconomía forestal, los PFNM están adquiriendo una importancia creciente.

Sin embargo, a pesar de su creciente relevancia, se sabe poco sobre las personas que recolectan estos productos. Esta falta de conocimiento puede limitar el diseño de políticas y estrategias eficaces para apoyar una bioeconomía forestal justa, resiliente y sostenible.

Para abordar esta brecha, el estudio del proyecto IMFOREST, liderado por el Centre de Ciència i Tecnologia Forestal de Catalunya (CTFC), analiza los perfiles, los retos y las oportunidades de los recolectores comerciales en todo el país. El CTFC, junto con COSE, CSIC-INIA y CESEFOR, entrevistó a recolectores de PFNM y a sus empleadores.

Una mano de obra flexible y a menudo invisible

La mayoría de los recolectores de PFNM trabajan como autónomos o como pequeños emprendedores. Solo algunos, principalmente en la resinación, se dedican a tiempo completo a un único producto. Para la mayoría, la recolección es una actividad estacional o un ingreso complementario a trabajos forestales u otras ocupaciones totalmente distintas. Dado que, en las setas, castañas, (piñón en Cataluña) y lentisco su recolección suele ser informal y estacional, estos trabajadores suelen permanecer invisibles en las estadísticas oficiales, lo que dificulta comprender el sector o diseñar políticas adecuadas.

Las redes sociales pesan más que las vías formales de acceso

Uno de los factores más importantes para entrar en el sector es el capital social: conocer a alguien que ya esté dentro. Muchos recolectores empiezan gracias a vínculos familiares o contactos locales, más que a través de formación o sistemas formales de contratación. Esta dependencia de las redes de contactos limita el acceso a nuevos participantes y condiciona quién forma parte del sector, reforzando patrones sociales preexistentes.

Un sector masculinizado, con algunas excepciones

El perfil típico del recolector es masculino, reflejo de normas culturales arraigadas en el trabajo forestal. Las mujeres están presentes, pero sobre todo en actividades concretas como la recolección de setas, castañas y resina, que permiten una mayor autoorganización y conciliación familiar. Estas diferencias no son solo físicas, sino también culturales: el trabajo forestal se percibe a menudo como masculino, lo que puede desincentivar una participación femenina más amplia.

Los migrantes desempeñan un papel clave

En muchas regiones, las personas migrantes representan una parte importante de la mano de obra en la recolección de PFNM. Su presencia suele reflejar la demografía local: las zonas con mayor población migrante tienden a tener más recolectores migrantes. Las actividades menos reguladas o más informales suelen ser más accesibles para este colectivo, especialmente cuando las oportunidades laborales alternativas son limitadas.

 

Figura 1. Proporción de recolectores por género (% mujeres) y origen (% nacionales), y nivel de regulación normalizado en distintas regiones: AND (Andalucía), CAT (Cataluña), CyL (Castilla y León), EXT (Extremadura), CAST (Castellón).

 

El acceso a la tierra es clave

En España los productos forestales pertenecen al propietario del terreno, por lo que los recolectores necesitan permiso para acceder a ellos. Para quienes no son propietarios, esto supone un esfuerzo adicional: necesitan capacidad de negociación, gestión administrativa o redes de contactos locales para conseguir el acceso. Así, el capital natural (como derecho de recogida comercial del recurso) se convierte en un factor decisivo para el éxito.

Las competencias van de lo básico a lo altamente especializado

No todos los trabajos de recolección son iguales. Algunas actividades, como recoger setas o castañas, requieren habilidades relativamente sencillas. Otras, como la extracción de corcho o la resinación, exigen conocimientos especializados y precisión para no dañar los árboles. En estos sectores más técnicos, la formación y la experiencia (capital humano) son fundamentales, lo que puede limitar la entrada de nuevos trabajadores.

La inversión en equipos puede suponer una barrera

Algunas actividades requieren herramientas específicas o maquinaria, lo que implica una inversión inicial. Este capital físico puede convertirse en una importante dificultad, especialmente para personas con limitados recursos financieros.

Por qué es importante

Visibilizar esta fuerza laboral es esencial para el futuro de las cadenas de valor de los PFNM y para diseñar políticas que apoyen la transición hacia una bioeconomía forestal en Europa. Sin una comprensión más clara de quién recolecta estos productos, en qué condiciones y con qué barreras, resulta difícil atraer a nuevos trabajadores, mejorar la formación, garantizar condiciones laborales justas o apoyar a quienes se incorporan al sector sin redes familiares o locales.

También es importante para la gestión forestal sostenible. Unas normas más claras sobre el acceso a la tierra y los derechos de aprovechamiento pueden ayudar a reducir los conflictos entre propietarios, recolectores y empresas. Al mismo tiempo, un mayor reconocimiento de las capacidades de los recolectores puede favorecer prácticas más sostenibles, especialmente en actividades que requieren conocimientos técnicos.

 

Last modified: 30 Junio 2026